La pequeña iglesia de San Giovanni, popularmente conocida como Santa Lucía, fue en un tiempo la iglesia más importante de Cormons. Confirmado por el hecho que fue esta iglesia la que antiguamente tenía el título de Basílica.
Fue por primiera vez citada en 1093, cuando el "Patriarca Voldarico dona al Monasterio di Rosazzo, entre muchos otros bienes, la Basílica de San Giovanni en Cormons, algunas colinas circundantes, también algunos terrenos y la Pieve di Brazzano"
(De Rubeis-Monumenta ecclesiae aquilejensis).
En 1359 hechos, testimonian que el edificio, inserto en el núcleo habitado más antiguo de Cormons, al pie del Monte Quarin, tenía un sistema defensivo constituído por una hilera de casas, que rodeaban una elevación natural dispuestas de forma tal que creaban un perímetro cerrado entorno a la iglesia y a lo que era el cementerio.
La Centa (conjunto de casas formando una fortaleza) de San Giovanni, así como las otras dos centas, la de San Adalberto y la de Santa María, todavía existentes, emergen a lo largo de la antígua calle que unía Cormons y Cividale. Todavía se puede visualizar el doble cerco de muro y casas, en particular en el lado este y oeste, donde es evidente como los edificios fueron adosados a un muro ya esistente. En el lado este, sin embargo, para la construcción de la calle que sube al Quarin, todavía se notaba la traza de la foza que antiguamente rodeaba al núcleo de la ciudad. La estructura tipo defensiva, hace presumir que la construcción de la primer iglesia ocurrió simultánea o poco tiempo después al del resto de la estructura defensiva, en la época de la presencia patriarcal en Cormons (617-737). Según la tesis de Constantino Cumano, era la Basílica de San Giovanni, la iglesia en la cual se ofrecían los ritos de los patriarcas de aquileia. A tal punto que la "ruina de paredes gruesas" pueden ser las ruinas de la residencia patriarcal.